[#013 ESQUIZOIDE] HORSE THE BAND – (2X1) R. BORLAX / DESPERATE LIVING

miércoles, junio 24, 2015

Hoy es Martes y la vida (lavado cerebral) nos ha enseñado que para ser felices un día Martes necesitamos pizza 2X1…

¿Sabes cómo disfrutarías más esa pizza?
Qué tal si desempolvas tu viejo y amado Nintendo? 🙂

¡Ah, esos arcaicos y hermosos 8bits! Con centelleantes rayos catódicos y melodías electrónicas, introduciéndonos inadvertidos a un trance psicodélico a una temprana edad.
Viajemos a una época en la cual los juegos eran un verdadero desafío, sin checkpoints o disco duro integrado, ni gurús 24/7 en internet a quienes consultar cómo cruzar ese condenado stage.
Aquellos días en los cuales la jornada se prolongaba hasta la zona sin retorno en la cual The Legend of Zelda, Megaman, Double Dragon III, Castlevania, Ninja Gaiden, Guerrilla War, Friday the 13th y Faxanadu se fundían para generar la única realidad que importaba y como en una película de Cine B (f*ck logic) te veías absorbido en una deliciosa pesadilla de la cual jamás escaparías…
Al menos que accidentalmente un espasmódico movimiento de tus entumecidos brazos tirara del cable del control que a su vez movía el NES, congelando todo tu esfuerzo y las innumerables postas que habían sido entregadas a ti en un gesto de confianza absoluta por tu hermano, primos, y amigos con quienes habías hecho un pacto sagrado acordando cruzar ese juego en su totalidad aquellas vacaciones… de pronto todo se veía reducido a una pantalla congelada que como la más trágica pintura romántica mostraba la impotencia de tu humanidad frente a la inclemencia de aquellos pixeles.

En ese momento no había Continue que valiese, solo el implacable botón de RESET… Algunos no lo aguantaban y quebraban en llanto justo frente a la línea final. Incapaces de dar un paso más se iban a dormir para olvidar; otros se desquitaban con el pobre control del NES, pero tú no, tú siempre lo volvías a intentar: Se trataba de un pacto sagrado que nada podía romper, no en tu turno, porque sabías que no existía Game Over que aniquilara tus convicciones, debías vencer a ese Final Boss, así que canalizabas toda tu ira, ibas por un cuchillo a la cocina y trababas el cartucho para que nunca más ocurra lo mismo… Buscabas en la carpeta de tu amigo aquel CD de música pesada que trajo de USA y lo escuchabas para no dormirte… empezabas nuevamente la aventura, esta vez más fuerte que nunca y con metalcore de fondo.
En medio de aquel insaciable frenesí olvidas bajar el volumen al TV y el disco de metalcore y los synths 8bits del videojuego empiezan a mezclarse épicamente llegas al último stage, con una rayita de vida, una flecha y el Final Boss está cambiando de colores avanzando por toda la pantalla a 888888888888888 fps (chorrocientos mil frames por segundo) tratando de aniquilarte… con sus dos últimas rayitas de energía está por encima de ti nuevamente, no hay nada que puedas hacer.

Sin embargo todo el alboroto despertó a tus amigos, quienes preocupados tratan de sacarte de tu trance sacudiéndote. De pronto alguien decide acabar con la oscuridad de la habitación y enciende la lámpara de plasma del velador…

¡Fwiiishhh! ¡Blitzzz! ¡Buzzz!

Inesperado y enorme catalizador.

En aquel instante tus ondas cerebrales en estado REM y la energía estática acumulada en el piso alfombrado de la habitación se conjugaron en un rayo que recorrió el cable del control el cual te sintonizó con la consola, avanzó hasta el TV, siguió por el tomacorrientes hasta el equipo de música y a la lámpara plasma la cual magnificó tus poderes ocultos disparando así rayos de energía metafísicas por toda la casa… hablo de rayos reales, de los que logran estallar focos, hacen que tu perro cubra sus ojos con sus patas y la vieja vecina chismosa se persigne y cambie de colores también a 888888888888888 fps (chorrocientos mil frames por segundo) convencida de que invocaste a Baphomet.
De vuelta a tu casa los rayos se expanden por todo el sistema eléctrico y llegan a la cocina donde encienden el viejo televisor con un flujo de energía tan fuerte que lo descalibra y lo deja en modo de autoprogramación, agregando a la sinfonía audiovisual un incontrolable zapping a toda velocidad que va de ruido blanco a barras de colores de canal sin señal, al himno nacional, al reprise de la WWF en USA Network, una escena lésbica dirigida por Lynch y sadomasoquismo de la mano de Cronenberg
Y en tu habitación una pesadilla y un héroe, realidades intercaladas, frecuencias metafísicas recableando tu existencia, dejà-vu, una sola flecha, pero esta vez tiene un color dorado, se transformó, al igual que tú ha evolucionado, una sola oportunidad, dos rayitas de vida en el enemigo…

Quizás no recuerdes todo esto, dormiste más de lo que imaginas, el hechicero al final del juego borró tu mente para que no recuerdes lo vivido, mereces llevar una vida tranquila en la paz que lograste restablecer… Hasta que una nueva amenaza aparezca y el elegido deba ser invocado otra vez.

Si te suena familiar, si entiendes a lo que me refiero, si tienes flashbacks de aquel momento, quizás tú hayas estado en ese lugar.
Esta banda resume ese tipo de aventuras con un sonido que ha sido bautizado como “Nintendocore
Difícilmente existe una experiencia más intensa, oscura, nostálgica y romántica que ésta para un gamer melómano.

HORSE the Band conoce ese lugar, ellos son:

Erik Engstrom – Sintetizadores, LSDJ, coros
David Isen – guitarra
Nathan Winneke – vocalista principal
Jason Karuza – batería
Andy Stokes – bajo

MARTES 2X1

ESCUCHEMOS R. BORLAX (2003)


Y DESPERATE LIVING (2009)

Esquizoide
“If you’re reading this document, it means I’m either dead or have disappeared under mysterious circumstances.”

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